31

mar 2014

Arena en los Calzones. Un viaje por el Oeste. The City, Idaho.

El primero de los lugares al que decir adiós, al menos de momento, es el que se ha convertido en mi zona preferida de escalada de los alrededores. He estado varias veces trepando en este lugar pero podría pasar semanas y semanas recorriendo sus bosques y explorando sus paredes. Se trata de City of Rocks, Idaho. El viaje hasta aquí es un recorrido por un paisaje yermo y desolado con vacas y antílopes en extensiones inabarcables y montañas al fondo. Un lugar perdido en uno de los estados con menos densidad de población del país. Tras unas horas de viaje desde mi pueblo uno tiene la sensación de haberse adentrado en un lugar olvidado, como si en la conquista del Oeste lo hubiesen dejado de lado, como caballo muerto en mitad del camino. Pero nada más lejos de la realidad. Los alrededores de esta zona de escalada tuvieron mucha importancia en la colonización de esta zona del país. Y en él convergen varios caminos que los mormones y otros pioneros emprendieron en la búsqueda de un lugar donde asentarse. En muchos lugares parece que el tiempo se detuvo en esos años y el paisaje humano apenas ha cambiado desde entonces. Unas pocas casas esparcidas por las llanuras y separadas entre sí como si los vecinos molestasen, construcciones de madera levantadas con los cimientos en piedra. De algunas solo queda la chimenea y las maderas de sus paredes se yerguen torcidas y quebradas hacia un tejado inexistente. Estos días los vientos arremolinan hojas y mecen las ruedas de coche que, a modo de columpio, penden desde las ramas de los árboles. Estas casas en mitad de la nada me fascinan. Muchas de ellas tienen porches que miran al atardecer. Porches para sentarse en una mecedora  y tocar el banjo. Antes de seguir leyendo no se olviden de reproducir el enlace al final de la entrada.

Una tarde de rayos naranjas y cielo despejado llegamos a Almo, el pequeño pueblo que se asienta a las puertas de The City, como la llaman los locales. El pueblo tiene más historia que casas y habitantes. Es un pueblo silencioso que duerme todo el año bajo la nieve hasta la llegada del buen tiempo y de un puñado de escaladores. Cuenta con la tienda más antigua de todo Idaho según reza el cartel que la anuncia. Tracy´s, así se llama el negocio y en ella te puedes tomar un café y un donut, llenar de gasolina tu ranchera, comprar insecticida para tus plantas de patatas y  hasta adquirir un puñado de mosquetones. Por Almo transcurre el Oregon Trail, sendero recuperado de antiguas caravanas en plena colonización del salvaje Oeste en el siglo XIX. De esos años un suceso otorga a la ciudad cierta fama histórica: la matanza de Almo de 1861. Cuentan las historias que un grupo de indios rodeó y masacró a una caravana con cerca de 300 pioneros. En los años treinta se levantó una placa en recuerdo de la matanza aunque sucesivas revisiones históricas apuntan a que la masacre no tuvo lugar en realidad. Parece ser que los conflictos con los indios se reducían únicamente a pequeñas escaramuzas y que tan celebrada masacre solo pretendía justificar algunas acciones punitivas contra las poblaciones indígenas. En el año 1871 se establece un puesto de correos y alrededor de él la ciudad comienza a crecer hasta las casi trescientas almas, la mayor parte de ellas pertenecientes a la Iglesia de los Santos de los Últimos días, los Mormones. La población continuó creciendo hasta los años veinte cuando su número empezó a descender. Actualmente viven poco más de cien personas.

Pero hoy en día Almo es famosa por ser la puerta de entrada a City of Rocks, esa extensión de terreno austero salpicado por agujas de granito y fisuras de la mejor calidad para escalar. Bajo sus paredes, de formas caprichosas y roca solida, también hay historias, como la de un tesoro escondido tras un robo en una zona mil veces explorada con pocos resultados: Treasure Rock. Entre las rocas se extienden zonas de pastos a menudo recorridas por grandes rebaños de vacas conducidas, entre nubes de polvo, por vaqueros a caballo.

Junto con Mikel García pasamos un par de días recorriendo sus paredes y arañándonos en sus fisuras, escalando vías clásicas entre el 5.7 y el 5.10b. Bebiendo Blue Moon al calor del fuego por las noches y pelándonos las manos por el día: Escalada tradicional en el salvaje Oeste.

 

Actividad:
  • En Parking Rock, Norma´s book y Delay of Game
  • En Overlook Rock, arista W
  • En Bloody fingers, Twist and crawl, Chimney y Bloody fingers crack
  • En Practice Rock, My first lead

 





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