06

may 2013

Descenso en packraft del río Escalante.

Esta primavera, entre escalada y escalada, he estado probando un nuevo instrumento para viajar. Se trata de una embarcación hinchable muy ligera, aquí  llamada packraft. Apenas pesa tres kilos con remos incluidos y con él se puede navegar en terrenos remotos a los que sería imposible, o muy caro, aproximarse con cualquier embarcación a cuestas.

Con este invento he pasado la última semana recorriendo un afluente del río Colorado, el Escalante. Este curso de agua recibe su nombre de un integrante de la primera expedición formada por hombres blancos que penetró en el actual estado de Utah. Un cura franciscano nacido en España: Francisco Silvestre Vélez de Escalante. Sobre su expedición, interesantísima, hablaré en un futuro.

El río Escalante recorre el sur del estado de Utah y da nombre al mismo tiempo al espacio natural protegido más grande del estado, el llamado Grand Staircase Escalante.  El parque natural es, en una primera aproximación, un terreno yermo y desértico; al explorarlo descubrimos que está marcado por profundas cicatrices en forma de cañones y desfiladeros con agua y vegetación en sus profundidades. El río Escalante pasa por la población del mismo nombre y desemboca en el lago Powell que forma parte del río Colorado. Paralelo al cauce del río se encuentra, a no poca distancia, la pista de tierra conocida como Hole in the Rock Road que lleva al lugar del mismo nombre donde la caravana mormona, en su peregrinar del siglo XVIII cruzó el río Colorado, hoy embalsado por una enorme y polémica  presa.

Me acerqué caminando hasta la orilla del río, llevando en mi espalda comida para cinco días, mi nuevo bote hinchable y todo lo necesario para pasar esos días remando e investigando la zona. En total conseguí una mochila ligera que pesase menos de quince kilos.  Pasé unos días en soledad total hasta que la última jornada de remo encontré a un grupo que descendía el río usando el mismo tipo de embarcación que yo. Acampé en sus orillas y recorrí sus rápidos fáciles y poco cargados de agua. Antes de llegar a Lake Powell el río se encañona y las paredes de arenisca que lo encierran se levantan en desfiladeros infinitos. Parece imposible que se pueda salir de ahí caminando. Un sinuoso cañón, Coyote Gulch, permite la escapada hacia la carretera en un par de días a pie. Otra opción es trepar hasta la famosa Crack in the Wall, una fisura en mitad de la pared por la que apenas se cabe y donde resulta casi imposible caminar con una mochila debido a su estrechez. A través de esta fisura se abandona el cañón y en apenas unas horas de subida entre la arena se llega a un solitario aparcamiento. Ahí puse punto y final a mi viaje. A partir de ese momento la aventura consistió en conseguir llegar hasta mi coche sin morir de sed en los casi 80 kilómetros de pistas por el desierto.

Haciendo autostop  pasé por  el cochazo de una familia americana comiendo emparedados de mantequilla de cacachuete y terminé, horas más tarde, en la furgoneta del protagonista de un programa de la tele de supervivencia que iba a recorrer el río remando sobre una colchoneta comiendo ranas y raices. Muchas horas después  de salir del río llegaba a mi coche sediento y agotado.

Publicaré un artículo sobre mi viaje contando los detalles del mismo. De momento va un adelanto en forma de fotos.





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