17

feb 2014

Páginas en blanco 12. 2014

Más de uno ha definido el entorno polar como la combinación perfecta entre mar y montaña. En Isla Livingston los glaciares se derrumban en el mar azul creando barreras de hielo que caen a pico sobre el agua. A veces en algunas calas el hielo desciende lento y suave hacia la línea de mar como en Caleta Argentina o en Sally Rocks. En otros casos el glaciar, en su retiro, deja salientes de roca desnudos de hielo en forma de cabos, puntas o pequeñas penínsulas.

Ayer por la tarde tuvimos que ir a unas de estas puntas a realizar una medición. Punta Ereby es un terruño rocoso que se extiende frente a nuestra base al otro lado de Bahía Sur. Un buen sitio donde abandonar a su suerte sin agua ni víveres a una tripulación amotinada. No hay nada. Ni los pingüinos la quieren para criar. Solo un puñado de cormoranes de ojo azul y algunas gaviotas nos vigilaban desde los peñascos. Un islote como pintado por Mordillo rodeado a partes iguales de agua y hielo. Pero estos lugares inclementes y descarnados también son bellos a su manera. El suelo rocoso está tapizado por un número increíble de conchas de lapa, alimento de gaviotas y petreles que dan, con la reverberación del sol, mil reflejos de colores. Una foca cangrejera descansaba en las orillas y también lo hacía algún pingüino despistado.  Una boya amarilla, náufraga de algún buque tomaba el sol tirada entre las rocas.

Nosotros desembarcamos, con nuestros aparatos y nuestros trajes de supervivencia en aguas frías, como salidos del futuro. Los animales nos miraban con desconfianza  y las gaviotas chillaban nerviosas realizando círculos sobre nuestras cabezas. Pocos lugares tan desolados se han visto nunca. El cielo estaba despejado y ni una brizna de viento movía la superficie del mar. Frente a nosotros se elevaban las montañas más altas de la isla, los montes Friesland. Era una imagen poco habitual pues estos picos suelen estar cubiertos por las nubes, y ocultos desde la localización de nuestra base. Un hermoso panorama visible desde un lugar de difícil belleza,  yermo y abatido por el viento casi incesante. Otro ejemplo de cómo la belleza se halla muchas veces donde uno no pretende encontrarla.





    Últimas entradas

    23 marzo 2017
    Blog El Explorador (El tiempo hoy): Un encuentro esperado: los cien 'lobitos' marinos jugando en la playa de Sally Rocks

    Uno de mis lugares preferidos de los que se encuentran en las inmediaciones de la base antártica donde trabajo es la playa de Sally Rocks. Hasta ella se puede llegar con moto de nieve o con zódiac en menos de una hora desde nuestra base. He ido multitud de veces durante los nueve años que llevo trabajando aquí pero ayer nos encontramos con algo que nunca antes habíamos visto.

    16 marzo 2017
    Blog El Explorador( El Tiempo Hoy): ¡Peligro, grietas! Así protejo cada día la vida de los científicos españoles en la Antártida

    Llegué a la Antártida, aunque esta vez crucé el canal de Drake en menos de tres horas a bordo de un cómodo avión. Nada más llegar a la isla de Rey Jorge nos recibió el viento frío de un día gris con algo de llovizna. Tras un paseo hasta la playa, unas zódiacs nos llevaron a bordo del buque Hespérides, por fin secos y calientes.

    10 marzo 2017
    Blog El Explorador (El Tiempo Hoy): ¡A bordo del barco de Darwin!

    En el camino hacia mi lugar de trabajo, en la Antártida, he de hacer unos días de escala y espera en la ciudad de Punta Arenas. Son ya muchos los años que he pasado por aquí y le he cogido un cariño especial a esta ciudad que, no sé muy bien porqué, llaman la perla de Magallanes.

    28 febrero 2017
    Blog El Explorador (El Tiempo Hoy): Tardo 4 aviones, 2 autobuses, 3 barcos y 7 días en llegar a mi oficina en la Antártida

    Hay gente que tarda pocos minutos en llegar a su lugar de trabajo. Otros tienen que coger el coche, el tren o el autobús y tardan mucho más. Incluso horas. Yo empleo, en el mejor de los casos, una semana. En total mi viaje hasta la base antártica Juan Carlos I donde trabajo me supone coger un taxi, cuatro aviones, dos autobuses, un barco y un par des zódiacs. Con ello, y en siete días aproximadamente, llego a mi oficina.

    13 febrero 2017
    Blog El Explorador( El tiempo Hoy): Los vecinos en la Antártida: la importancia de un amigo y un balón de fútbol en el frío

    Aunque vivamos en una isla en la Antártida llena de hielo y separada cientos de kilómetros de tierra firme, tenemos vecinos. En la isla que estamos, llamada Livingston, existen más bases de otros países. Algunas son solo pequeños campamentos o refugios, como los de 'Cabo Shirreff' o la península Byers. Allí pasan los meses de verano algunos investigadores americanos o chilenos, pero apenas tenemos contacto con ellos puesto que su aproximación es compleja.